sábado, 9 de abril de 2016

366 días.

No recuerdo tu olor,
no recuerdo tu voz,
no recuerdo tu risa.

No me había dado cuenta,
hasta ahora.
Hoy supe que no era capaz,
que mi cabeza había olvidado
estas sensaciones.

¿Cómo puede ser?
¿Cómo puedo ser tan idiota,
de olvidarme de ti?

Y entonces recordé,
que para nada te había olvidado,
pues en un cajón,
estaba todo bien guardado.

Recuerdo las charlas,
las broncas, los halagos.
Recuerdo los días importantes,
en los que estabas a mi lado.
Recuerdo el día a día,
el cotidiano.
Recuerdo tu don para la cocina,
recuerdo tus clases maestras,
tus lecciones de vida.
Te recuerdo a ti,
cada día, en el momento más inesperado.

Me creía idiota por borrar mi pasado,
pero en verdad recuerdo cada día,
más cosas de las que había imaginado.

366 días recordándote,
366 días preguntando por qué,
366 días echándote de menos.

366 días desde que no estás en mi vida.

366 días... y aún te recuerdo llorando.

jueves, 31 de marzo de 2016

Vive, vive de verdad.

Un golpe en el costado,
te paras a pensar.

Un arañazo al corazón,
te paras a pensar.

Una caída contra el suelo,
te paras a pensar.

Un moratón que sigue creciendo,
te paras a pensar. 

Piensas... y piensas.
Pero cuando preguntan 
por tus conclusiones...

Nada. 

Y es que tú ya sabes lo que tienes que hacer, 
mucho antes de haber comenzado a pensar, 
la solución ya rondaba por tu cabeza.

Quédate con aquello que valga la pena, 
esas personas que de verdad 
alegran tus días,
mejoran tu vida.

Quédate con todo lo que te hace feliz, 
todo lo que te regala sonrisas, 
la generosidad a cambio de nada.

Piensa en ti, 
en lo que tú quieres, 
en lo que te llena, 
en lo que te hace avanzar,
en esta vida que es muy perra. 

Haz lo que el cuerpo te pida,
lo que necesitas en cada momento, 
lo que se supone que no es tan racional.

Vive, 
vive de verdad. 
Pues llegará el día que te arrepientas,
por todo aquello que no puedes cambiar. 

Vive. 
Dejando el pasado atrás, 
aprendiendo de él, 
dejándote llevar. 

domingo, 30 de agosto de 2015

En cada estrella que brilla.

Llega el momento de dejar el pasado atrás,
de despedir a aquellos que nunca volverán, 
de dar un nuevo paso hacia la libertad.

Llega el momento de respirar, 
cerrar los ojos y pensar, 
pues lo que atrás queda, 
ahí debe estar.

Quizá esos recuerdos nos permitan sonreír.
O nos impidan ver, 
pues empañan nuestros ojos, sin querer.

Pero todos ellos hacen algo más.
Nos hacen aprender y ganar,
en experiencia, 
en emociones vividas, 
en coraje y ganas de lucha,
en cicatrices y sabiduría.

Yo me quedo un pedazo,
de todos los que se fueron,
dejando marchar el dolor y el sufrimiento.
Yo me quedo con lo bueno,
que para lo malo ya habrá tiempo.

Miro una vez más este cielo estrellado,
pensando en cuantos estaréis ahí,
vigilándonos, guardándonos,
protegiéndonos sin siquiera saberlo.
Acompañándonos sin poder sentirlo, 
sin estar pero estando a nuestro lado.
Yo se que estáis ahí,
en cada estrella que brilla.

viernes, 21 de agosto de 2015

Despiertas, respiras, sonríes.

Despiertas, respiras, sonríes.

Es real, está a tu lado.
Sobre el mismo colchón,
bajo el mismo tejado.

La imagen te reconforta,
te hace feliz verlo soñando.

Vuelves a respirar,
sigue sonriendo.
¿Quién habrá querido
que muestres tus ojos de nuevo?

Él te devuelve en abrazos
todas las patadas que te dieron.
Él esconde tus miedos
en calidos besos de enero.
Él protege tu cuerpo
En noches de un solo sueño.

Ahora, todos los días son buenos
y todas las noches, un cuento.

Un cuento sin final escrito.
Un cuento sin final,
piensa ella.

Todo lo que un día imaginó,
lo ve ahora cumplido.
Porque todos los días despierta,
y todos los días es contigo.